LA HISTORIA DEL ABORTO
Desde siempre, han aparecido referencias al aborto en diversas culturas de la antigüedad en cuanto a la manera de realizarlo y a las disposiciones que tenían para juzgar el acto.
Una de las descripciones más antiguas sobre cómo efectuarlo es el que aparece en el tratado médico escrito en china, durante el gobierno del emperador Shen Nung en el siglo XVII AC
En el codigo de Hammurabi (2500 AC), el aborto se consideraba un delito contra los intereses del padre o marido, y también una lesión a la mujer. En Babilonia las leyes reconocían ciertos derechos a la mujer. En Babilonia, las leyes reconocían ciertos derechos de la mujer, pero en general sólo el marido era el ofendido y económicamente el lesionado.
En el derecho hebreo (cap.XXI, Vers.22), figura: Si algunos riñeren, e hirieren a la mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerto , será penado conforme a lo que impusiera el marido de la mujer y juzgaren los árbitros.Mas si hubiere muerto, entonces pagará vida por vida.
Respecto al aborto, hay una concepción que domina toda la antigüedad en tiempos orientales, en Grecia y aun en Roma. El feto es pars viscerum matris, es decir que es parte de perpetua minoridad y así el poder del tutor, padre, esposo, estado, se extendías a sus bienes y persona y por tanto al fruto de su concepción.
En las ciudades griegas el aborto era considerado una práctica normal de regulación de nacimientos. El mismo Hipócrates a pesar de la condena de aborto que tiene su juramento, no vacila en aconsejar a las parteras acerca de los abortivos y anticonceptivos. Sócrates incluía entre las funciones la de facilitar el aborto cuando la madre lo deseara. Platón proponía en su República, que se obligase a abortar a las mujeres mayores de 40 años. Y Aristóteles era partidario de la limitación de nacimientos.
En la época del Imperio Romano, con la corrupción de las costumbres y el libertinaje femenino, el aborto se extendía más y más, debido a lo numerosas de las familias y su debilitada situación económica. Según Ovidio, las matriarcas abortaban a menudo para castigar al marido o para que la semejanza física con el amante de turno no revelara el adulterio. Empieza entonces la reacción del Estado, que lo considera un acto indigno contra la moral, vislumbrándose la concepción de que el Estado asume la defensa de los intereses demográficos y de la protección de las costumbres. Decía cicerón en sus Oraciones: Con el aborto se destruye la esperanza de un padre, el sostén de una raza, el heredero de una familia, el ciudadano de un Estado.
También se han encontrado alusiones al respecto en diversos papiros egipcios que ofrecen detalles sobre la operación.
El padre de la Medicina, Hipócrates que vivió entre los años 460 y 357 AC, en la antigua ciudad de Gracia, dejó como legado el juramento hipocrático con el cual aún hoy se comprometen todos los estudiantes de medicina a ejercer su profesión con ética y profesionalismo, en dicho juramento se refiere de la siguiente manera al aborto:
Nunca daré a nadie una droga mortal aunque la pida, ni haré una sugerencia a ese efecto. Tampoco le haré un aborto a una mujer.
La Biblia cristiana condena al aborto como un acto criminal y lo mismo opina la iglesia de hoy en día. Cuando el aborto no se realiza para proteger a la mujer, sino porque ésta desea poner fin a su estado de gestación por razones económicas, morales o sociales, recibe el nombre de criminal.
Pero el aborto no es sólo un problema legal que concierne a la profesión médica, sino un problema humano y hasta social, año a año son miles los abortos realizados por los más diversos motivos en personas de todas clases sociales y edades.
Aunque la cantidad de mujeres que se someten a una aborto es grande, no tienen disculpa de parte de la sociedad, que prefiere apoyar a una madre soltera que a una mujer que teme enfrentar su responsabilidad de madre y que engendrar muerte.
También existía el juramento hipocrático que era testigo de la promesa de todos los profesionales de la salud destinada a no interrumpir la evolución natural de la vida que se engendra en una mujer.
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